Un libro con una pésima versión cinematográfica.

Escrito el Saturday, 1 October 2011

            Si yo fuera el jefe de las tropas de mi país en una nación extranjera y además compartiese mi cuarto con una aristócrata viuda rusa, clavadita a Ava Gardner, que está tan perdida por mis huesos para pedirme que no me pase las noches volando polvorines o atravesando las líneas enemigas en busca de ayuda travestido de Arnold Schwarzenegger, ¿alguien cree que la diría: «Estate ahí maja que en seguida vuelvo»? Anda ya. ¿Para qué están los subordinados, gente tan recia como Charles Coburn, Ernst Borgnine, Steve McQueen o ―para que se note que el ejército no hace ascos a nadie―, Bruce Willis o Chuck Norris, sino para hacer el trabajo sucio? ¿No estoy para eso al mando?

            Pero claro si te llamas Charlton Heston pues dejas a la moza abandonada y te lanzas a acallar la marabunta de chinos a tiro limpio. Por otra parte a mi no me extraña Si después de ser Moisés te reencarnas en Juan el Bautista, Ben Hur, El Cid, Miguel Ángel, el general Gordon, Mike Vargas, y sobrevives a un terremoto, a un accidente de avión y a un partido de fútbol americano con francotirador de por medio, no es de extrañar que se acabe por ser el último hombre vivo del mundo dando vueltas en taparrabos por el planeta de los simios.

            En lo tocante a lo hispano, «El Cid» bien podría figurar en esta nota y no sólo por las famosas escenas en las cuales las tropas lucían relojes de pulsera, o la pésima adaptación del libro, a pesar del asesoramiento de un anciano Menéndez Pidal, pero es que yo no me puedo creer que nuestro patriótico mercenario fuera un bigardo de dos metros. Lo más seguro es que se tratase de un tipo de la talla de López Vázquez, barbudo a lo Resines, la cara cetrina de Paco Rabal y una mala ostia que dejaría en pañales a Fernando Fernán Gómez. Ni que decir tiene que una Florinda Chico con el carácter de Terele Pávez o Amparo Soler Leal, habrían sido más apropiadas para el papel de Doña Jimena que la exuberante Sofía Loren. Lo siento, pero soy de la opinión que el «glamour» siempre estará reñido con los tiempos belicosos, y si no basta con mirar en derredor hoy en día.

Heston, Felix y Menéndez Pidal
Charlton Heston, Félix Rodriguez de la Fuente y Ramón Menéndez Pidal.

Pero no voy a criticar a Charlton por su papel en el Cid, sino por haber destrozado con su interpretación un libro que es en sí un excelente guión cinematográfico y que, dicho sea de paso, uno puede leer de un tirón. No es otro que la «La isla del tesoro». Sinceramente, si la primera película de piratas que alguien viera fuese «La Isla del Tesoro» que protagonizó Heston, dudo mucho que se sintiera atraído por ese género cinematográfico o que le tentara leer a Stevenson, lo cual supondrían dos serias pérdidas. Vale que el director fuera su hijo Fraser, alguien que sin lugar a dudas no pasará a la historia de la cinematografía, pero no dejo de preguntarme si su padre no le puso la zancadilla con su patética interpretación de Long John Silver. La ambigüedad del viejo pirata desaparece en esta película y lo que queda en un personaje plano, tan aburrido como repulsivo desde un principio que no engañaría a ningún grumete por ingenuo que fuera, y mucho menos a un Smollet, un Livesey o al bonachón de Trelawney, y que a mí me arruinó una tarde de domingo y durante algún tiempo me impidió cantar aquello de «Quince hombres en el cofre del muerto y una botella de ron».

Hace muchos años, al empezar a trabajar, un compañero me dijo: «Alberto, de haberte conocido hace veinticinco años, habrías trabajado en «Cincuenta y cinco días en Pekín» de sargento escocés». Siempre que me acuerdo de esa frase me veo envuelto en las brumas del tabaco de pipa, como si fuera Charles Laughton, abrazando a la baronesa Natalia Ivanova. Después de todo, si el jefe se va de marcha guerrera, porqué iba a desaprovechar un suboficial la oportunidad.

Rodaje del Cid

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1 Comment en 'Un libro con una pésima versión cinematográfica.'

  1.  
    Durrell
    11 October 2011 | 5:34 pm
     

    Excelente comentario. Me has hecho pasar un buen momento y me has arrancado varias sonrisas. jajaja Si de mi dependiera iría a las páginas del domingo de un buen periódico, para que disfrutasen más lectores.

    Estupendas esas fotografías que tienen su aquel de sorprendentes.

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