De la arquitectura en las estaciones de ferrocarril.

Escrito el Tuesday, 13 November 2007

Leía el otro día lo que escrito por León Lasa en su libro «Por el Oeste de Irlanda»: «Todos esos trenes preñados de lentitud, de conversaciones sin prisas, de lecturas de libros, de bocadillos compartidos, todos habían desaparecido. También en la costa oeste de Irlanda.» Era una frase que subrayé en su momento porque pensaba usarla en referencia a otro libro, sin saber que, inesperadamente me vendría a la memoria.

La Ciudad Blanca, blanca no sólo por el color predominante de su casas, que ha trascendido más allá del casco antiguo, sino también por ser el tono que suele representar el vacío, forma parte de una línea ferroviaria que, por lo que veo, va a ser modernizada para la alta velocidad, sólo que aquí a diferencia de otras ciudades, no se había trazado una nueva línea. Así que me fue dado ver como la tradición compartía espacio cabe lo moderno, en un contraste que podía abarcarse con la mirada, tal y como se puede ver en esta fotografía tomada a mediados de este último verano.

Estaciónviejablog.jpg

Atisbo que lo funcional me causa desapego porque, por lo general se sustenta sobre un pragmatismo bastante etéreo lo cual, vistos los vertiginosos cambios a los que están sometidos los tiempos actuales, ya ni siquiera alcanza para que perdure el tiempo de una generación.

No es que me sedujera la estación antigua, pero tenía ese encanto acogedor de lo próximo, de lo habitado, de lo humano entroncando con el entorno de la ciudad, formando parte de la misma, como si se tratara de una puerta, mejor dicho, un puerto, con sus muelles a donde arribaban y de donde partían los trenes. Inexorablemente esa visión de la estación parece ir desapareciendo, sustituida por edificios sin encanto, aislados y que sólo parecen servir para manifestar que la empresa de la cual forman parte sabe adaptarse a los tiempos. En ese aspecto recuerdan más a los fortines que a estaciones, trazan una telaraña más sutil. Como se puede en la imagen se trata de un edificio sin encanto, la misma caja de cerillas que uno lo mismo puede encontrar aquí que en Guadalajara y donde todo lo humano ha sido desterrado porque resulta inhabitable. Un espacio de tránsito, frío como el mármol de las losetas de su suelo que amarga la partida o la llegada. Con la velocidad y una puntualidad llevada hasta extremos suizos, hace tiempo que desaparecieron las acogedoras salas de espera y las cantinas donde podían fraguarse las relaciones humanas. En su lugar unos pocos asientos de plástico rojo, alineados de tres en tres con barras de metal, y todo lo más un par de máquinas para refrescos y picoteo embolsado. A mi cada vez que entro en una de estas estaciones me da la impresión de estar en una mezcla entre mausoleo y hormiguero y lo único que deseo es alejarme de allí.

Contemplando ese reloj que no un día se detuvo a la una y media y que ya nadie se molestó en volver a echar a andar, debí imaginar que las horas de la vieja estación estaban contadas. Lo que no me imaginaba es que sería en un decir Jesús. Este fin de semana mientras permanecía en casa para no agravar un modesto catarro ocurrió. El lunes fuimos a tomar el regional y nos encontramos con esta otra imagen:

Estaciónnuevapuerto.jpg

Lo triste no es que la acción humana transforme el paisaje, sino que haya desterrado toda belleza y humanidad en dicha transformación. En este caso con la sutil finalidad de desterrar el placer que encierra todo viaje y hacernos creer que lo importante es el destino del mismo, aunque acaso sea mejor no moverse uno de donde esté.

≈ ≈ ≈ ≈ ≈ ≈ ≈ ≈ ≈ ≈

1 Comment en 'De la arquitectura en las estaciones de ferrocarril.'

  1.  
    29 November 2007 | 1:23 am
     

    Se supone que las estaciones de tren y los aeropuertos son hoy en día lugares de tránsito… Antaño eran, como dices, lugares donde pasar el rato, podías tomar un café, leer o iniciar una conversación con un desconocido mientras fumabas un cigarrillo y esperabas tu transporte… Pero hoy en día se suponen que son sitios de tránsito y que no se ha de permanecer en ellos más que lo preciso… También antes las mujeres para viajar elegían su mejor vestido, su mejor abrigo y su mejor sombrero y, por supuesto, el mejor bolso con sus zapatos conjuntados. Viajar era un acontecimiento que merecía ese homenaje. Hoy, viajar se ha convertido en un trámite.

    Pero en referencia a la ya extinguida vieja estación… Yo solo puedo asegurarte que en cierto modo me alegro de que haya desaparecido. Aún recuerdo cuando bajé por primera vez en Mayo de este año para buscar casa y la sensación fue de tercer mundismo. La cantina estaba cerrada y sellada, los aseos del interior del recinto igual. Me llamó la atención aquel reloj estático y abandonado en el tiempo, aquel hall diminuto y descuidado…

    Me alegré de ver el nuevo recinto hace una semana, de ver escaleras mecánicas y ascensores que nos evitaran el mal trago de tener que coger la pesada maleta en vilo entre las vías… Y me alegraré cuando vea pasar ese AVE que cada día ansío más.

    A veces, Alberto, es bueno enterrar el pasado.

Leave a comment

(required)

(required)


Informacion para los comentarios
Tu direccion de correo nunca se publicara.
Utiliza los botones para personalizar tu comentario: B para negrita, I para cursiva, W para enlazar y X para borrar cualquier etiqueta anterior.


RSS feed for comments on this post | TrackBack URI