La herida del río.

Escrito el Tuesday, 9 October 2007

Lo malo de las resacas es que acaban por despertar a quien las padece. Abrió un ojo con el temor de quien teme ser golpeado una vez más. Sólo que su cabeza estaba intacta porque él estaba solo, a pesar de lo cual, el desconcierto del verdor que le rodeaba le dolió todavía más que todo aquel maldito alcohol que ahora le ajustaba las cuentas después de una noche de farra. Porque las resacas no dejan pensar y por eso era incapaz de comprender cómo demonios había acabado en aquel bosque donde los pájaros trinaban rijosos. Cuando quiso espantar aquella barahúnda en celo, más atronadora que un ejército de penitentes de Calanda, la voz se le quebró, pegada en el reseco paladar y una arcada de bilis se ahogó con ella.

Tras un intento vano por recostarse sobre el tronco de un árbol a reponer fuerzas, logró incorporarse por el imperativo de encontrar una fuente donde poder refrescarse. Iba despotricando mentalmente haciéndose sus necesidades mayores sobre todo lo divino y humano, en un intento por ahuyentar el dolor que le causaba sentir como cada uno de los huesos de su cabeza parecía palpitar con vida propia, con ese gesto de ridícula fiereza que tienen todos los borrachos.

En el caño primero bebió, bebió y bebió tratando en vano de ahuyentar la brasa de su gaznate. Fue después de enjuagarse la frente y las sienes con el pañuelo, al disponerse a lavarse las manos cuando se dio cuenta de aquellas manchas en sus nudillos. Enderezó el cuerpo abriendo desmesuradamente los ojos, como si aquel gesto le fuera a devolver la memoria de aquella noche perdida. Lo único de cuanto logró acordarse fue de su comienzo y con el recuerdo volvió a aflorar a su boca la diarrea pensando en aquella panda de compañeros suyos que no sólo le habían emborrachado, le habían llevado sabe dios a qué lupanares y finalmente le habían dejado abandonado en aquella selva amazónica.

Acordándose de la parentela de sus amigos es seguro habría enfermado de disentería si en ese mismo momento, en un alarde de lucidez, no se hubiera llevado la mano al trasero. Se lo palpó y respiró aliviado al sentir el tacto duro de la cartera. Sonrió. Sólo un instante, interrumpido por un interrogante. Sacó la billetera del bolsillo y encontró la respuesta al comprobar que ésta estaba en orden., con lo cual la sonrisa volvió a iluminar su rostro ceniciento. Gente de orden -pensó- estos franceses. Entonces volvió a mirarse los nudillos. No como sus amigos. Mientras se lavaba las manos pensaba en las cuarenta que les iba a cantar a aquella panda en cuanto volviera al hotel. Les maldijo al pensar a qué clase de tugurio le habrían llevado. ¿Qué clase de putón verbenero se pondría aquel emplasto azul verdoso que no se desprendía de sus dedos por más que frotaba y frotaba?

Volvió al hotel a pie para despejarse. Pero allí le esperaba un nuevo desengaño. Todos sus compañeros de correrías estaban fuera visitando la ciudad. Frustrado se encerró en su cuarto, se tumbó en la cama y encendió la televisión para distraerse mientras se pimplaba la media docena de cervezas que había tenido la previsión de comprar en un supermercado porque, como muy bien sabía por experiencia, un clavo quita otro clavo.

Fue por la quinta lata cuando vio a la mujer hablando de los bárbaros que, entrando por la puerta trasera del museo, habían rajado de un puñetazo «El puente de Argenteuil» de Claude Monet.

La disentería verbal le volvió por un instante que fue quebrado por la televisión al reemplazar la imagen de la ministra por la del cuadro-victima.

Mecido por los reflejos verdeazulados de aquel río impresionista, el borracho se quedó dormido.

≈ ≈ ≈ ≈ ≈ ≈ ≈ ≈ ≈ ≈

7 Comments en 'La herida del río.'

  1.  
    Durrell
    12 October 2007 | 2:19 pm
     

    Este relato me gusta muchísimo más, desde luego. Veo en él que estás en plena forma literaria y no te falta la chispa de sorprender al lector. Debe hacer, más o menos, una semana que volví a releer aquel de la bala que me gustó tanto -se lo mandé a una amiga para que lo leyese- y creo que este relato no desmerece en nada a su lado, incluso diría que el autor ha madurado en este difícil arte.

    Espero que ganes el Tintero, suerte.

  2.  
    19 February 2015 | 5:59 am
     

    Last four photos - spneldid! People on the street and grand father - goes right to my heart. The other two - fantastic colors and light. Wonderful art and inspiring me to take another photo!

  3.  
    23 March 2015 | 9:52 pm
     

    It’s about time soomnee wrote about this.

  4.  
    15 April 2015 | 9:33 pm
     

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  5.  
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  6.  
    26 April 2015 | 2:40 am
     

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  7.  
    2 May 2015 | 4:51 pm
     

    In awe of that answer! Really cool!

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