Fin de año.

Escrito el Miércoles, 30 Diciembre 2009


Se acaba el año y a uno no le importa que se vaya. ¡Cómo si al comenzar uno nuevo todo fuera a empezar como si nada! ¡Cómo si el uno de enero fuera un borrador que permitiera hacer cuenta nueva! Eso está bien para las economías –claro que tal y como están las cosas eso es un decir- pero no para la vida. Este año aciago se despide hoy con otra de sus sorpresas. Como tal inesperada, pero como ando demasiado ocupado preparando mi partida su efecto es como la explosión de un obús en una duna: queda amortiguado. Una guinda de un pastel amargo, la enésima rúbrica de que debo hacer tabla rasa de una vez y comenzar desde cero.

Me voy. Volveré. Imprevistos aparte, lo que me espera a mi regreso durante los próximos tres meses será la cosecha de este año que mañana quedará atrás. Lo que me aguarda es un periodo de esterilidad. Me pregunto cuál será mi grado de insensibilidad cuando termine.

Pienso en esa costumbre germánica según la cual en la semana que antecede y la que sigue al fin de año, suelen aparecerse los espectros del pasado. Mis sueños en estas fechas tienen el vacío como forma y fondo. No hay nada. No puedo evitar reírme al pensar en qué horrible monstruo me he llegado a convertir que hasta los fantasmas me rehúyen espantados.

Alberto Vallejo @ 5:32 pm
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